Mis ídolos.

 Tras unos días reflexionando sobre que contaros en el blog, me di cuenta de que no tengo ídolos… Esto dicho así, suena incluso un poco fuerte.

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Cuando jugaba al baloncesto, que  por cierto era un paquete, tenía un ídolo en mi mente, Allen Iverson. Me gustaba su explosividad, su desparpajo a pesar de su estatura, gran capacidad de salto… pero, según pasan los años, me estoy dando cuenta que  esos sueños de crio, se van escapando de mi mente. Ya no quiero soñar con personajes de “otra galaxia”, ya no tengo ídolos. Pero… ¿si no tengo ídolos, como me motivo? ¡Fácil! Ahora sigo a personas. No son ídolos son personas, personas que caminan como yo por las mismas calles, personas que trabajan por perseguir sus sueños y muchos tienen que compaginar trabajo con entrenamientos o entrenar jornadas interminables, para intentar ser el mejor y ver recompensado ese esfuerzo con algún tipo de beca irrisoria. Beca que  que no da para vivir.

 Gracias a mi trabajo puedo conocer a gente vinculada al mundo del deporte, este fin de semana tuve el placer de hablar con Sugoi y Laura. Son grandes yudocas. Y tras una bonita conversación en la que no faltaba Héctor, solo puedo afirmar lo que ya sabía. Creerme que los que practican deportes minoritarios están jodidos. Cuando digo jodidos, es que tienen que vivir al margen de esos lujos que vemos en la tele de los deportistas de primera fila. Esos patrocinios millonarios, esas comodidades de súper estrellas, en los que se tiene “to´ pagao” en los que las marcas de coches, te pagan por llevar súper deportivos,… Ese mundo que nos venden como “idílico”.

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En segunda fila están estos deportistas que practican deportes como natación, atletismo, judo… que se sacrifican, lo dan todo por su pasión, que pueden ser como Rafa Nadal el número 1 en su disciplina, pero no se sabe nada de ellos. No busquéis nombres de marca serigrafiados en sus equipaciones, no busquéis un gran coche esperándoles en el parking del estadio, ni una gran casa… STOP, para de leer! Mira a tú alrededor, que ves, una habitación normal, una casa normal, una vida normal, una familia normal… pues eso es lo que tienen estos luchadores. Estos héroes. Por eso estoy casado de buscar ídolos, y quiero buscar personas.

 

Correr en vitoria, es un subidón. Correr dos vueltas en el Prado y pensar. ¿Qué hago yo aquí?

 “Entro por un lateral al parque y me pongo a trotar, hago un calentamiento, pero he de reconocer que no es un calentamiento normal. Me pongo nervioso. Pienso en todos los personas, de carne y hueso que han corrido y corren por aquí. Gente cercana, que no son estrellas a pesar de ser los numero uno en sus disciplinas. Se respira cierta camaradería, la gente corre y te saluda, sin saber quién eres, sin saber quién soy. Miro al suelo y veo como está desgastado, está completamente machacado, horas de entrenamiento de cientos de personas que persiguen un sueño, una meta… sentir como si estaría en el paseo de la fama de Hollywood e imaginarme las pisadas de Sugoi, Laura, Iván Fernández, Fiz, Héctor y Eneko llanos, Ruth Brito, Zúñiga, Gontzal,…” y muchos, muchísimos que se me olvidan. Gente que anda por las mismas calles que yo, que compran en los mismos lugares que yo,… No es asombroso pensar en personas y dejarse de ídolos.

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Bueno y que decir de los muchos, muchísimos, que eligen nuestra ciudad para prepararse. Equipos de natación de la talla de Estados Unidos, Brasil, triatletas de Canadá, Australia…

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Correr por Salburua a las mañanas y encontrarme con un grupo de chicas y chicos jóvenes. “EPA”…. “Hi”…. Son extranjeros, pero nos saludamos, cada uno en su idioma. Reina la camaradería de nuevo, son deportistas de elite, pero no se diferencia en mucho de mí. Bueno en algo si, observo sus cuerpos, cuerpos en los que la palabra grasa no existe. Cuerpos trabajados hasta la extenuación, maquinas casi perfectas donde el lado humano está en su corazón, son gente de carne y hueso. Gente que pelea por cada resultado obtenido,  mejorar su marca, ganar, quedar primero,… puede significar tener un patrocinio, una beca, que les dé un respiro, y le permita sobre-vivir otra temporada más. Gente como Iván que aun pudiendo ganar, empujan a su competidor porque no son merecedores de la victoria… gente como Laura, que a pesar de perder, tiene una sonrisa para su adversaria y le desea lo mejor. Gente que hace pequeños gestos difíciles de ver en el deporte profesional. Gente que lo hace porque le sale del corazón y no lo hace de cara a la galería.

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Solo quiero agradecer a todas las personas que dan su vida por su pasión, por su deporte.  Hay más deporte que futbol y baloncesto, formula-1 y motos… hay gimnasia rítmica, hay lanzadores de martillos, salto de pértiga, tiro con escopeta de aire comprimido… hay mucho deporte, con muchas personas, que no llegan a fin de mes como el resto de nosotros, gente que sufre la crisis como todos nosotros o incluso desde antes de que estallara la crisis… gente que no tiene becas y tiene que financiarse con dinero de las familias, familia que no están como para invertir dinero en material, viajes, competiciones de estos luchadores, pero aun y todo les prestan ese dinero, que saben que no lo van a volver a recibir, porque son competidores de un deporte minoritario. Animo sois los verdaderos IDOLOS, HEROES, PERSONAS.