La carrera más dura hasta ahora, se me atragantó desde del km 8. 

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La idea era salir muy fuerte, a tope, desde el kilometro 1 para buscar el “petardazo” y sufrir. Este tema de hacerlo así es para prepararme mentalmente para el maratón. Creo que físicamente soy capaz y sé que lo voy a hacer. He trabajado duro estos meses atrás, así que se acerca la fecha y estoy tranquilo. La duda que tengo en mi mente es; ¿Cuánto voy a sufrir? ¿Es tan duro el muro de los 32km? 

 

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Decir que la noche del sábado se complicó. Al final trasnoché mucho y bebí un poco.Vamos lo que viene siendo 100% recomendable para el día anterior a una carrera. En ningún momento me planteé no correr la Estibaliz el domingo a la mañana. A las 8 ya estaba despierto, con dos horas y media de sueño, pero había que correr, había que hacerlo. La verdad es que hacía mucho que no salía. Estoy centrado en este reto, pero me vino bien distraerme un poco. 

 

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Tras recoger el dorsal, quedar con Iñaki, dejar un coche en Estibaliz y volver al punto de salida, donde Iñaki había quedado con sus amigos, ya notaba el estómago raro y unas pulsaciones muy altas. Nos encontramos con otro Iñaki, Iñaki Casas, que es un puto krak. Es un fenómeno. Se le ve un tipo sencillo, con sus pantalonetas, su camiseta… no le verás con ropa de última generación y mil gadchets. Pero ahí lo tienes, bajando de la hora, que es un tiempazo. Zorionak!

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Empecé la carrera a muy buen ritmo, un ritmo alto. Estaba casi con la cabeza de carrera, me encontraba muy cómodo. En los primeros 8km hice una media de 4km/min.  Me adelantaron algunos corredores pero parecía que todo funcionaba, hasta que llego el km 8. No era persona, se fue la frescura y vino el cansancio, se me revolvió el estómago. Miré las pulsaciones y estaba a tope, 192ppm. Desde ese punto la carrera se convirtió en un sufrimiento, empecé a bajar la media, me empezó a adelantar gente, tampoco mucha pero… intentaba ponerme detrás de quien me pasaba y llevar su ritmo pero me era imposible. Km 10, no sabía si retirarme. Tenía ganas de vomitar y lo peor, mi media marcaba 4:15min/km. Ya no iba a hacer el tiempo que quería, así que decidí tirar la toalla. Bajé el ritmo y me dediqué a animar a todos los que me pasaban. Estaba bastante hundido la verdad, pero era lo que había. Me tomé un gel y no hice mas que empeorar las cosas, me revolví más el estómago. Luego llegaron los últimos kilómetros (esas rampas del 7% matan), pero la gente estaba animando y eso da alas, aunque en mi caso solo me dio sonrisas. Iba en velocidad de crucero pensando en acabarla dignamente. Lo había conseguido. Había terminado la carrera despues de haber sufrido mucho, así que estaba muy feliz, aunque destrozado. Tenía las piernas muy duras.

 

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1:05:25 es la marca. Estoy contento de haberla hecho y no es una marca muy desmerecida, pero… 

 

 

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La lectura positiva de la carrera es saber que estoy aprendiendo a sufrír y a gestionar la carrera. En vez de abandonar, bajar el ritmo y continuar corriendo, recuperar cuando se está mal y sacar fuerzas de donde no las hay. Cada vez me veo más cerca de cruzar esa meta, la de los 42.195 metros. Sé que voy a sufrir muchísimo, me va a costar terminarla, pero lo haré. No hay mejor cosa que tener fe en uno mismo. La fe mueve montañas. Y si es fe en uno mismo, no hay miedos que te detengan, solo respeto por lo que vas a hacer. 

Decir “fracasé” es diez veces más hombre que decir “no lo intenté”.