Suena el despertador, son las 5:20 de la mañana. Me duelen las piernas, como de costumbre. Si eres cocinero o te tiras 10 horas de pie en tu jornada laboral me entenderás. Hoy es el día “D”. No he descansado mucho, al final me metí a la 1 y pico de la mañana a la cama. El viernes y el sábado fueron días duros de trabajo. Bueno mejor dicho, el sábado fue una mierda de día. Hubo mucho trabajo y me pegué un buen madrugón para correr unos metros con los amigos de Kepa en su doble Ironman solidario. ¡Me lo pasé teta! Gente muy maja. Además, así aproveché y miré un poco el recorrido del circuito del día siguiente. Después a currar. A la tarde pasé algunos nervios, tenía que llevar la bici a la T1, las zapatillas a la T2… y volver a currar. Estaba de mala leche la verdad pensando en la ventaja que tenían muchos corredores que estaban descansando desde el viernes, pero enseguida se me quito de la cabeza el llorar, ¡No soy ningún llorón! Ya sabía desde diciembre donde me metía. Pensé que había podido estar 17 horas muchos días sin parar, así que esa vez tocaba poner todas las bazas sobre la mesa y sorprender a más de uno.

 

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Me levanto y me preparo un café con leche. Me zampo un cacho de bizcocho que me había hecho Nazaret. Por cierto, ¡Estaba cojonudo! Y se despierta Ainhoa, que quiere estar conmigo y me acompaña en el bus del “desembarco”. Perfecto, pienso para mis adentros, compañía que no me haga sentirme solo. No quería pedirle a nadie que me acompañase porque a esas horas solo se pueden estar haciendo dos cosas un domingo, o dormir o estar de fiesta, jajaja. Me pongo el mono del tri debajo, me visto y salimos hacia la catedral. Son las 6am y ahí están ya Alex y Vanessa. Hablamos un poco sobre cómo transcurrirá la carrera y demás. Yo me encuentro muy tranquilo, con la cabeza bien fría, pero sin perder las risas. Me bajo del bus y me encuentro la primera sorpresa del día, mis aitas en Landa. ¿Qué tal has dormido? ¿Cómo estás?, me preguntan. Todo OK, contesto. Vamos hacia los boxes y empiezo a preocuparme un poco. Hace mucho frío para estas fechas y está nublado. Yo solo llevo el mono del tri para la bici y pienso que quizá pase frío los primeros kilómetros en la bici al salir del agua.

 

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Entramos a la zona de las bicis. Llevo mi casco y mi porta dorsal, lo pongo en la bici y me dirijo hacia la bici de Alex. Si lees el blog asiduamente ya le conoces, si no, con decir que es una máquina en el triatlón y mejor persona te vale como presentación. Alex se tira un buen rato pegando las barritas al cuadro de la bici, preparando el material, colgando las zapatillas de la bici con las gomas… entonces empiezan a asaltar dudas a mi cabeza, muchas dudas. Yo he tardado 2 minutos en preparar mi material, y éste lleva ya un buen rato, ¿Me faltará algo? Me pregunto. Saludamos al resto de triatletas de ZTT y nos ponemos el neopreno. Empieza el día “D”. Me despido de mi gente. La “hinchada” ha crecido durante mi ausencia y allí están también mi tío Luis, Aguirre, Mikel, Dani, Marta, Iñaki… en ese momento se me vienen a la cabeza mis primeras emociones: “Joder, qué montón de gente te ha venido a ver. Ya la puedes liar, gordito, que no puedes defraudarles”.

También estaban mi primo Miguel y algunos más que se me olvidan.

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Mi cabeza empieza a entrar en trance, a visualizar el primer paso del agua, a pensar que todo iba a salir bien, que por mucho que me pegaran en el agua, no iba a poder conmigo el pánico. Que ya había superado el miedo a nadar en el pantano. Encamino la zona de boxes y me encuentro con más conocidos, Naroa, (que por cierto me debes unas fotos, jajaja!) Laura, Paco Roncero, David Pardal, Asier Lagos… Aitzi!!! Que se me olvidaba también…. Jo! Sois muchos!

 

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Empieza el Show. Primer bocinazo y al agua. 0 miedos, 0 nervios. Lo primero que pienso, “joder con las putas piedras, cómo se clavan en los pies”. Al segundo ” ummm, si el agua está calentita”… y a nadar. Salgo con los últimos 50 u 80 corredores. Tranquilidad absoluta, uno dos, uno dos. Primera boya, como me dijeron Igor y Unai, la cojo por fuera aunque nade algo más. Perfecto, estoy adelantando a bastante gente. Me vengo arriba, “¡Vas bien gordito! Venga, empuja, empuja con todo”. Segunda boya y ¡ZAS! Taconazo en la cara. Así como al resto las he visto venir y las he podido esquivar, esta no. “¿Cómo coño está nadando este?” Le empujo dos veces y cuando se para le digo “¡¡¡¡Hay que nadar para allí!!!!” Y vuelvo a lo mío. 3 minutos más tarde de repente noto una mano en la espalda y algo que me hunde. Visualizo un gorro rojo. Me acaban de doblar. Por suerte me ha pillado bien en la respiración y no he tenido más que un pequeño susto. Al rato, saco la cabeza para respirar y… otro que me atropella. Esta vez trago agua, mucha agua. Empiezo a toser pero manteniendo la respiración. De repente una canoa me golpea en el lateral, me dice una chica que tengo que pasar la boya por la derecha. Miro hacia atrás y hay lo menos 50 personas nadando igual que yo. En un principio pensé que me iba  a hacer dar la vuelta y cruzar la boya de nuevo. Al final me hago el tonto y sigo nadando. Me han doblado dos Ironman por lo menos. La sensación que tengo es de llevar en el agua una hora por lo menos y me vengo un poco abajo. Pero solo tengo que acabar el tri, pienso, así que con salir del agua tengo el 40% de la prueba hecha.

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Salgo del agua, y casi me caigo. La putas piedras otra vez… pero ya está, se acabó el nadar. Toca correr para quitarme el neopreno y dar el pelotazo en la bici, mi gran baza. De repente, Iñaki Bel me grita “Asier”. “¡Hey!” le contesto. “‘¡Foto!”. “Gracias” 

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A por la bici, donde habíamos metido toda la carne en el asador. Digo habíamos porque Etor dijo que con estas patas era un ancla, pero en la bici… de repente veo que delante mío está Asier Lagos y que había nadado en tan solo 40 minutos. Digo tan solo porque soy un verdadero zoquete. Y me vengo arriba enseguida. Al final Asier ha hecho más triatlones y estar a la altura de alguien así me da alas. Giro una curva, encaro la salida del box y… primera sorpresa. Mi cuadrilla con una pancarta, mi familia, mi gente chillando, ¡¡¡¡SUBIDÓN!!!! ¡¡¡¡Buah!!!!!!! Sonrió, y me digo ” Empieza el rock & roll”.

 

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La bici. Qué os voy a contar… volé. Odio la bici, aunque ahora empiezo a cogerle un cariño especial, un amor odio. No tengo excusa alguna, llevo una cabra, unos ruedones, y un casco aero.(Eskerri asko Aingeruuu por prestarme el material, todo lo que veis es prestado!) ¡Era un flipatleta total! Así que a reventar el pedalier. Me veo muy fuerte y tengo que estar durante 2 horas 39 minutos pensando: “145ppm, ni una más ni una menos”. Mis piernas quieren más, mi corazón también, pero mi mente está centrada. “Te queda media maratón en el tramo final. Haz caso a Etor”.

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Adelanto a muchísima gente. Cuando estoy en carrera me suelo fijar en “chorradas” para empujar más. En el caso de la bici me motiva adelantar a bicis más caras, al corredor con los gemelos más gordos, bueno, y a los que llevaban la IM tatuada en el gemelo ni te cuento. Al final picarte con gente es lo que te hace dar el extra. ¡¡El poder de FUAH!!  

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Veo a Unai, Mari, y a su nena, probablemente una de las más guapas de Vitoria, animándome en la cuesta de Heredia. También veo a su hermano y me parece ver también a su futura mujer. ¡Zorionak pareja!

 

Llego a Vitoria y a llorar se ha dicho. Me encuentro a mi gente animando como locos a mi paso en la primera vuelta. En la segunda entro en Vitoria por el centro y se me ponen los pelos de punta. No puedo deciros más. ¡¡¡Ya está!!!! En la transición, estoy tan embobado con las sensaciones que estoy viviendo que casi se me olvida quitar el reloj de la bici. Escucho a mi padre y Maxi chillar justo en la última curva y a mi madre justo antes de dejar la bici. Me dan alas. Mis primos están justo en línea de meta… otra vez emociona a raudales. ¡A tragarse las lágrimas!

 

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CORRER. “Sííí. Esto es lo mío, pienso”

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Foton de Jokin! Me Gusta!!

Salgo a toda pastilla y me impresiona ver a todo el mundo chillando como loco. Otra vez justo enfrente mis amigos dándolo todo. Ya no puedo más, “esto es la hostia”, me dije. A día de hoy me sigo preguntando lo mismo, ¿qué coño he hecho yo para merecer esto? Gracias a todos, a los que se me olvidan también. Espero que lo entendáis, sois muchos.

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De repente veo delante de mí a un conocido mío, amigo de Miguel. Estoy sufriendo muchísimo de los cuádriceps, aun entrenado otras veces las transiciones, nunca había sufrido así de las piernas. Pienso en parar a mear y estirar, pero al ver a este chico que acaba de pasarme me digo “no lo pierdas, no lo pierdas”. Él va fuerte, a 4:30min/km pero lo consigo, no le pierdo. Poco a poco le voy comiendo terreno. Llegamos a la zona del prado y ahí estaba Miguel animando a su colega desde la bici. De vez en cuando me dedica algunos ánimos a mí: “vamos Sergio” me dice, jajaja. Cosas que pasan. Al final llego a la espalda de mi “rival” y me pienso “Te quedas atrás y al final intentas ganarle o… ¡¡¡No!!! Soy un jabalí, aquí no se especula, aquí se viene darlo todo.” Y esprinto un poco

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La famosa cara de jabalí…

Para intentar romper un poco y sacarle algo de distancia para que no se me pegue como he hecho yo con el, ya que el tiene más experiencia en triatlon y sigo a lo mío. Adelantando a más gente, mucha gente. En alguna ocasión veo a David Pardal, pero a este…. Imposible alcanzarle, me dedico a animarle!! En el segundo paso por la plaza nueva otra vez la gente chillando, son mi cuadrilla. Josemi me pasa el informe: “Lagos está a 15 minutos, sigue, sigue así. Mantén el ritmo y sigue empujando.” De repente veo a otro conocido, Juan Geijo. Ya tengo otra referencia, intentar pillarle.

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Mientras, en las calles estaban Inunciaga, Pujolas, Ana Pérez (¡otra que anima a pulmón! XD), Ugarte, Vanessa y su cuadrilla, mi tocayo Melengilo y su moza, mis primos Itxaso y Gorka, Jordana, mi vecinooooo, Iera, Laura… ¡Buffffff! Jokin, ¡FOTON! Al igual que los de Rosa. No puedo poner a todos. Mi gran familia TOXO, Mertxe, Eider, Javi, Miguel, José, Leire, Urkito…

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Consigo pasar a Juan en el transcurso de tanta animación y de repente observo el reloj y veo que tengo 28 minutos para hacer los 6km que me quedan. Otro objetivo nuevo, bajar de 5 horas. Hago la cuenta 6km x 5minutos el kilómetro= a ¡¡¡30 minutos!!! “Puedo conseguirlo, claro que sí.

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Y UNA MIERDA, seré gilipollas. ¡Vaya subnormal que soy! Joder Asier, ¿cómo se te puede escapar esto a estas alturas? ¡Mierda!” Todo esto pienso en un segundo, al darme cuenta de que no me faltan 6km. Las vueltas son 2 de 10,5. ¡¡Con 5!! Esos 500 metros no los he contado. Intento empujar de nuevo y nada.

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Ya se me empiezan a subir las bolas de nuevo. Así que a dar todo lo que me queda y a terminar con una sonrisa en la cara.

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Último kilómetro. Veo a Carmen y a Zuriñe, a la que felicito.

A Itxaso y Gorka de nuevo.

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Entro en la plaza y escucho de repente un griterío impresionante. Miro a la derecha y no veo a nadie. Veo a Sergio, vecinoooo y a Iera… doy la vuelta a los fueros, encamino de nuevo plana nueva, me anima Vanessa y su cuadrilla

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y… al entrar en la recta de meta los veo. Los que chillan son la “hinchada jabalí”, arriba en el graderío. No me dejasteis escuchar a mi madre, a mi padre ni a Maxi que estaban ahí abajo esperándome. CABRONES. Lo siento aitatxos, jajaja.

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Justo antes de cruzar la meta oigo a Manu chillarme “¡Date la vuelta al entrar para la foto!”. Tampoco pude ver a Igone… perdón. Erais muchos.

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UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE. Paro el reloj y marca 5:02. He hecho la media en 1:37, esto me catapulta al puesto 155º de 750. Y a la 9º posición en grupo de edad. No puedo pedir más.

 

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Fue la hostia. Y sí puedo hacer esto, puedo con más. ¡Al igual que vosotros! Juntos PODEMOS. ETOR, esto que narro es cosa tuya. Creo que debía dar semejante tostón para que vieses lo que vieron mis ojos. Gracias por creer en mí, al igual que habéis creído el resto. Va por todos vosotros. Os quiero un huevo.

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En la vida como en una carrera, lo importante es sacar siempre una sonrisa por muy jodido que estés, así minarás la cabeza de tu rival al hacerle creer que estás bien.