Mi segundo maratón. OJU´ qué caló!!!! Así lo voy a resumir…

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Nos levantamos temprano. Eran las 6:45am y no había dormido bien. ¡Nervios!  Desayuné un puré de zanahoria con consomé de ave y un poco de pescado blanco. Un café solo y a la batalla. Quién me iba a decir a mí que iba a desayunar eso alguna vez en mi vida…

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Me unté bien el cuerpo de vaselina, pues se preveía un día de mucho calor. Fue un gran acierto, la verdad.

Llegamos a eso de las 8:15 a la virgen blanca. Nos encontramos con Victor y su grupo de 42.195. Unos saludos rápidos y… ¡¡¡¡mi reloj que no arrancaba!!!! Primeros nervios. Cogí la bici que traía Ainhoa y me fui para casa a ver si enchufándolo… Y sí, arrancó. ¡Estaba sin batería! Lo había cargado dos días antes y lo apagué. Algo falló, no sé qué, pero ya me veía corriendo sin reloj. Y cuando te acostumbras a ello se echa en falta un huevo.

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Besos, abrazos, despedidas y muchos “suerte” unos a otros. Gente de Vibike, Carol, mil que se me quedan en el tintero, Gorka, Ander… Y Ainhoa!!!
Miré el reloj que tenía cargando con una batería externa y ya tenía un 20% de carga, ¡ya era algo!

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La salida fue una M. ¡No pueden salir los grupos rápidos por detrás de los que hacemos la maratón! NO. Eso es un 0. Muy mal organizada la salida. O salimos todos juntos o si salimos en base a la distancia que vamos a recorrer se tiene que hacer justo al contrario. Los de 10000 metros siempre van a ir “más rápido” que los de media maratón y maratón…
Tuve que templar mucho el ánimo. Enseguida me dejaba llevar por todos y me ponía a correr a 4´el km. Mi ritmo de carrera lo tenía bien claro. 4,30 como dijo el maisu. Al final esto es una putada, porque empiezas la carrera con unas “miniseries” y desgasta. Un maratón es largo… 
No me encontraba nada cómodo al principio. Estaba un poco fuera de onda, no encontraba el ritmo. O iba muy rápido o muy lento. Me vino muy bien poner en marcha el reloj al principio y no dejar esa poca carga que tenía para el final como tenía planeado en un principio.

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CALORRRR CALORRRR Y CALORRR. Los primeros kilómetros los hice bien, no se notaba un calor asfixiante. Al correr por el centro de Vitoria, entre edificios, estás muy protegido. Y en la zona de los humedales a primera hora tampoco apretaba mucho el sol.

Me pasaron como balas, Rubén, Ele y muchos más. También Iñaki, que iba el tío súper feliz con la primera chica de la media maratón. ¡Está hecho un torete!

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Al llegar a la zona de San Martin alcancé a la segunda mujer de media maratón. Iba genial de piernas y de caja, dominaba muy bien los ritmos, enseguida recuperaba. Al llegar al desvío del Maratón en la gasolinera Echevarria nos quedamos 4 dirección Zabalgana y tuve un pequeño bajón en lo que se refiere a la moral. Sentí que “la fiesta” la tenían los de la media maratón y que yo me quedaba con 4 gatos más encarando el calvario…

Fue salir a la avenida de las Naciones Unidas y un horror. Ya de por sí es una zona que no me gusta. Desconozco mucho ese barrio y no estoy acostumbrado a correr por él. El sol se hizo de verdad presente aquí.
Corrí largo rato sin pensar en nada de nada. Solo miraba el reloj y me dedicaba a correr. Cuando ya me cansé de esta dinámica me puse a “picarme” con el resto de corredores. “A ver si pillo al de azul”, “a ver si pillo al de rojo” y así me lo pasé teta otro rato. ¡Normalmente les cogía! Aunque también me adelantaba alguno a buen ritmo y eso no me hacía tanta gracia, jajaja. Pensaba: “Ya caerás, ya. XD”

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Pasé por el km 21 con un tiempo de 1:35. Clavado. ¡Según lo previsto!
Al entrar en el centro de Vitoria de nuevo volví a recargar baterías. Preparado de nuevo para adentrarme en Salburua. Pero antes está la calle que más odio de Vitoria, ¡MAITE ZUÑIGA kalea! Es una calle que siempre he tenido cruzada.
En esta zona alcancé a muchos de los chicos de media maratón. Algunos de ellos ya iban andando. El calor había empezado a hacer estragos a esas alturas de la mañana.

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Y finalmente me adentré en Salburua, donde me esperaba mi “bici-escolta”. Ainhoa y Josemi con mis botellines cargados de sales. Seguía entero y con las piernas bien. Este año he clavado mi estrategia donde BEBER desde el km 5 era lo primordialAdemás de eso también me he centrado mucho en nutrirme bien, cuidando de no tener carencias y he empezado a tomarme más en serio el tema de los estiramientos.
La verdad es que noté mucho la hidratación. 0 calambres, 0 subidas de bolas hasta que bajando el puente para encarar Paseo de la Iliada tuve el “primer aviso”. Calambre en cuádriceps derecho.(Fué de los pocos problemas musculares que sufrí!! Estoy contentísimo en ese aspecto, a pesar de ir con 3kg más….  Y sigo impresionado con la recuperación de esta semana) Cerré los ojos e intenté relajarme y hacer caso a los consejos de Josemi, que me gritaba que alargase un poco la zancada. Pasado ya el punto negro de toda la maratón (bajo mi opinión). En Salburua ya noté mucho el calor, tenía un gran calentón en todo el cuerpo, creo que hasta alguna decimilla de fiebre… Pillé avituallamiento y seguí el buen consejo de Ainhoa, que me echara el agua por encima de la cabeza. ¡La verdad es que fue mano de santo! Seguí picándome con gente, hablando en alto, diciéndome cosas… pero llegó un momento en el que hice PLOFFFF.

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Mi reloj dijo adiós en el km 36… y es ahí donde empezó el maratón de verdad. Casualidad o no, la verdad es que me encuentraba más jodido que antes. Adelantaba a gente pero desconocía qué ritmo llevaba. Hasta ese momento le había metido un buen parcial al globo de 3:15, pero ya notaba cómo se empezaba a acercar. ¡Es una putada acostumbrarse al relojito de marras porque luego sin él eres un poco inútil!
Gracias a mi “bici escolta” conseguí mantener algo el ritmo, seguí adelantando a gente y gente me adelantaba a mí.
Creo que ese es el momento mágico de la distancia maratón. Es impresionante la de momentos buenos o malos que puedes tener en una carrera de larga distancia. Puedes estar jodido en Zabalgana, enorme en el centro de nuevo, jodidísimo en Salburua y terminar al sprint en la Dato… 
El caso es que mi cuerpo me decía que parara ya. Pero me empujaron muchos a seguir. David, Alberto, Ibone… volví a pasar por el punto negro del maratón, el puentecito de marras, y ya estaba fatal, axfisiado. Conseguí bajar la cuesta y subirla muy entero. Quizá fue porque vi a dos justo enfrente mío subiéndola andando..  y ver a gente más jodida que tú a nivel psicológico pues suma enteros.

Vais a pensar que soy un cabrón y que no me da pena el que va jodido… claro que me da pena pero ¡esto es una carrera al fin y al cabo! La verdad es que todavía estoy asustado de lo bien que se han comportado y se están comportando mis piernas. Espero estar jodido mañana sino…
De repente pedí agua a Ainhoa y me paré para beber. “NOOOOOOOOOOOOO” escuché de la boca de Ainhoa y Josemi, “NO PARES ASÍ EN SECOOOOO; BEBE CORRIENDO” (que fácil es decirlo cabrones… jejeje). Solo quería beber agua bien. Parado apretando el botellín con todas mis ganas. Creo que me lo bebí casi de trago. Luego anduve unos metros jodido de la tripa. Pero de repente vi a un amigo de Ainhoa que corre como una liebre. Un tipo de estos altos, finos con patas largas… vamos, todo lo contrario a mi… y me dije, “vamos gordito que le jodes”. Y así fue, otro al que pasé. Ya estaba muerto. Josemi se fue y me quede solo con Ainhoa. Me pedía que lo diese todo, que me vaciara, pero ya no había mucho más que sacar. (GRACIAS por todo lo que haces día a día conmigo. Es muy emocionante ver como te involucras es mis “retos”. El apoyo que recibo en casa es brutal! Tanto por mis aitas, amigos, familia… Estar jodido y verte; veros en la bici, sintiéndolo tanto o más que yo… es indescriptible)
Al final entré en el centro y aquello era una fiesta. Se vive una atmosfera de emoción, ilusión, alegría… todos están esperando a su gente verle entrar, meses, años de sacrificios, ilusiones, sueños llegan a su fin… ¡sprinté al estilo keniata! Vi a mi ama siempre atenta con el móvil. La noté emocionada. Me emocioné yo…
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¡escuchaba muchos ánimos! ¡¡¡Muchísimos!!! No puedo poner nombres a todos. Sé que vi a Larraga y familia y poco más. Los últimos 100 metros los hice andando, como siempre. Son súper emocionantes.

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Solo por esos 195 metros finales merece la pena lo sufrido en los 42000 anteriores.
El tiempo final fue 3:13:10. Bajé de los 3:15 del año pasado en un día duro. Puesto 111. 24 de 145 en grupo de edad.
Me ha hecho fuerte esta maratón, y me ha servido mucho de cara al reto que vieneVa a ser muy jodido. 
Aquel día aprendí una gran lección. Una gran frase. “El tiempo es algo que se queda registrado en algún papel, lo que me llevo es lo que se guarda aquí (corazón) y aquí (cabeza). ¡Que razón tienes Victor!

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Pd: acabé tan bien que luego fuí a currar para soltar pierna…. XD

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